Archivo para 31 diciembre 2009

El diablo viste de Prada: frivolidad, moda y periodismo

El periodismo cuenta con diversas y variadas especialidades dirigidas a cubrir las necesidades informativas de la sociedad, y el mundo de la moda no iba a ser menos. El Periodismo de moda considerado para algunos frívolo y superficial, para otros sofisticado y glamuroso, ocupa un lugar importante en la actualidad, visible, especialmente, en los medios escritos. Son numerosas las revistas de este campo que se pueden encontrar en el mercado.

El mundo cinematográfico ha escogido una vez más el género periodístico para proyectarlo en la gran pantalla. El diablo viste de Prada (The Devil Wears Prada) es un film cómico basado en la novela homónima sobre el mundo de la moda y la jerarquía en las empresas, de la periodista Lauren Weisberger, quien se inspiró en sus propias vivencias. La “mala” del relato, encarnada por la oscarizada Meryl Streep en la película, está inspirada en su ex-jefa Anna Wintour, directora da la revista Vogue USA. La otra protagonista es la actriz Anne Hathaway, quien interpreta el papel de Weisberger, con el nombre de Andy Sachs. Tanto el libro como la película son una sátira del mundo de la moda. También centran su atención en las dificultades que tiene una recién licenciada, en este caso en Periodismo, a la hora de buscar empleo y en la gran transigencia que tiene que tener una becaria para conservar el puesto de trabajo. El film dirigido por David Frankel, director de varios capítulos de la famosa serie Sex and the City (Sexo en Nueva York), narra las peripecias de una chica recién licenciada en Periodismo, que llega a Nueva York dispuesta a trabajar y encuetra un lugar en una revista de moda. La directora de la revista, Miranda Priestly, elegante, muy dura y exigente contratará a la joven Andy como su ayudante. Es una muchacha algo desaliñada que contrasta con el equipo de guapas periodistas de moda que conforman la empresa.  Cuando empieza a trabajar se da cuenta que para triunfar en ese negocio hace falta algo más que talento periodístico. La imagen es fundamental. Sobrevir en la revista se convertirá en un reto, pues cada día su jefa la somete a nuevos desafíos.

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La sombra del poder: absolutamente todo tiene un precio

Los periodistas vuelven a ser una vez más protagonistas de la gran pantalla. Y una vez más el periodista de investigación, el Sherlock Holm de la información, tiene la misión de desenmarañar tramas de corrupción, abuso de poder y chantaje, en las que juegan intereses marcados por la ambición económica, y en las que el periodista se ve envuelto en un conflicto interno, en una crisis ética y moral, tanto a nivel profesional como personal. El tándem política-periodismo o el trío política-poder-periodismo se han convertido en un clásico para el séptimo arte, llegando a engendrar su propio género. Directores y guionistas se han inspirado en este género detectivesco marcado por sus dosis de acción y suspense. Este thriller de drama e intriga es una adaptación de la mini serie de televisión británica con el mismo nombre, State of  play (La sombra del poder). Narra la relación entre un congresista, al que da vida Ben Affleck, y un reportero, encarnado por Rusell Crowe, que se ven envueltos en un caso de dos asesinatos que, aparentemente, nada tienen que ver entre sí. Cal McCaffrey es un periodista de Washintong D C, cuyo olfato le lleva a descubrir los misteriosos asesinatos de algunas de las figuras más prometedoras de la política. El congresista Stephen Collins es considerado el futuro de su partido, elegido el presidente del comité que supervisa los gastos de Defensa. Su ayudante/amante es asesinada de manera trágica y se destapan algunos secretos. McCaffry mientras sigue la pista del asesino con la ayuda de su compañera, interpretada por la actriz Rachel McAdams, descubre una tapadera que amenaza con hacer tambalear las estructuras de poder de la nación. Cuando mucho dinero está en juego la integridad se pone en tela de juicio.

El show de Truman: la manipulación mediática

Los medios de comunicación no sólo informan si no que también deforman y manipulan a los espectadores, muestran aquello que les interesa o crean mundos ficticios e inventados. Y todo para conseguir audiencia. Esto quiere reflejar El show de Truman, una película protagonizada por el polifacético Jim Carrey. El film es un claro ejemplo de la construcción de la realidad de los medios y de la importancia y el poder mediático que tiene la televisión. Truman es un experimento televisivo, una estrella de televisión que nace en el propio reality show, desconoce por completo que la ciudad en la que vive es un enorme plató, un falso decorado y que la gente que está a su alrededor son actores. Su vida se ha convertido en la serie más popular de la pequeña pantalla gracias a las emociones que despierta en el público debido a su naturalidad e inocencia, y sobre todo, al desconocimiento de aquella farsa.  Poco a poco se irá dando cuenta de todo el entramado después de treinta años y tendrá que enfrentarse al creador del show. El show de Truman manda un mensaje al espectador para que reflexione sobre si la industria comunicativa tiene derecho a todo para conseguir audiendia, si los intereses económicos están por encima de cualquier cosa y hasta qué punto están dispuestos los espectadores a dejarse  manipular por los medios de comunicación.

El Dilema: el poder mediático

Una vez más los medios de comunicación se hacen eco de la corrupción, de las artimañas para engañar a los individuos y de aquello que se esconde por diversos intereses pero que perjudica seriamente al ciudadano. El universo cinematógrafico tiene muy presente su rol de agente social y muestra al público, siempre valiéndose de su factor emotivo, cercano y realista, los aspectos más introvertidos de la sociedad. La película El Dilema acerca a los espectadores los entresijos de las grandes empresas y el poder mediático que puede llegar a tener el medio televisivo para desenmarañar datos que pueden poner en serio peligro estas grandes compañías. El film trata las polémicas estrategias y astucias utilizadas por las empresas tabacaleras a la hora de comercializar con el tabaco. Jeffrey Wigand, interpretado por el oscarizado Rusell Crowe, es jefe del departamento de investigación y desarrollo de Brown & Williamson, una importante empresa tabaquera. Como resultado de sus estudios entrega un informe que demuestra que la nicotina produce adicción. A partir de ese momento el informe desaparece de la empresa, y cuando Jeffrey revela su contenido a Lowell Bergman, al que da vida All Pacino, célebre periodista del programa televisivo 60 minutes, su vida se convierte en un infierno, donde no faltan las amenazas. El caso acaba enfrentando al estado de Mississippi con Brown & Williamson. Este film lleva a la pantalla hechos reales narrados en un artículo de la periodista Marie Brenner bajo el título El hombre que sabía demasiado. El Dilema indaga tanto en el poder de las tabacaleras, como en el funcionamiento y las políticas de empresa de las cadenas de televisión, la confrontación entre la línea editorial de un medio y sus propios intereses financieros.